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Dermatitis Atópica

06 Dic

Así como no todo lo que brilla es oro, no toda ronchita que tiene nuestro retoño es dermatitis atópica. Es importante saber reconocerla  para ofrecerle un tratamiento adecuado y oportuno a nuestro bebé.

En esta Chiqui-Nota te daremos pautas para sospechar el diagnóstico de dermatitis atópica en tu cachorro humano, así como medidas generales de manejo. Pero no intentes resolverlo solo. Recuerda que el equipo que formas con tu pediatra, y en caso de ser necesario, con el dermatólogo pediatra es esencial.

¿Qué es la dermatitis atópica?

La dermatitis atópica es una reacción inflamatoria que se presenta en el 60% de los pacientes entre tres y seis meses de vida. Se sabe que 80% de los niños la presentarán antes de los 7 años de edad.

La causa de la dermatitis atópica es compleja y no del todo conocida. Lo que sí se conoce es la importancia que juega la herencia.  Si hay antecedentes de alergia en la familia, tales como rinitis y conjuntivitis alérgicas, asma y/o dermatitis atópica es probable que nuestro peque tenga dermatitis atópica.

La piel de un niño con predisposición a dermatitis atópica es “irritable” y a veces, solo necesita un empujón para manifestarla. El contacto con diversos jabones, suavizantes o telas, entre otros, dispara la reacción, que se caracteriza por comezón (mejor conocida en el mundo médico como prurito) e inflamación.

¿Cómo saber si nuestro peque tiene dermatitis atópica?

Además del antecedente familiar, tenemos que tomar en cuenta sus dos características más importantes: PRURITO E INFLAMACIÓN. Si no da comezón no es dermatitis atópica.

Existen dos tipos de dermatitis atópica de acuerdo a la edad en la que aparece: temprana y tardía.

La dermatitis atópica temprana inicia antes de los seis meses de edad. Se presenta en las mejillas y en los pliegues detrás de las orejas; puede afectar también el cuero cabelludo y extenderse al pecho y brazos. La piel se observa roja e hinchada (edema), con pequeñas ampollas (vesículas) y costras. La comezón o prurito es muy intenso, llegando a lastimar la piel al rascarse. Es frecuente que se infecte la piel lesionada. Nos daremos cuenta que está infectada por las costras similares a la miel que se forman y porque la piel está roja, caliente y pareciera que llora.

La dermatitis atópica tardía se presenta en niños mayores de dos años de edad. Las lesiones son las mismas pero la localización cambia, observándose en pliegues (codos, atrás de las rodillas, cuello). Después de un tiempo, la piel cambia, dando el aspecto de terciopelo.

Otro dato que nos sugiere dermatitis atópica, ya sea temprana o tardía, es una piel seca.

Es muy importante saber que la dermatitis atópica no se cura, se controla. Conforme el niño crece la piel mejora, pero en algunos casos persiste hasta la edad adulta. De manera característica, la dermatitis atópica se presenta en brotes, desencadenados por diversos factores, siendo el estrés uno de ellos.

La siguiente pregunta sería: ¿cómo la controlo?

El manejo de la dermatitis atópica no solo es a base de cremas. Las medidas generales son de gran importancia.

  • Baños cortos y tibios (menos de 10 minutos).
  • No tallar o friccionar la piel con nada, así que despídanse de estropajos, toallitas y esponjas.
  • Se prefieren sustitutos de jabón, jabón DOVE BABY o de la línea Mustela. Evitar jabones “NEUTROS”. Recuerden que el pH de la piel no es neutro, sino más ácido. Entonces, un jabón neutro puede promover el sobrecrecimiento bacteriano al cambiar su pH natural.
  • Aplicar varias veces al día (más de 5 veces al día) la crema blanca humectante o cold cream de tu elección en todo el cuerpo. Recuerda que la clave es aplicarla, aplicarla y volverla a aplicar. Vaselina usar una o dos veces al día, además de la crema elegida. En general, pueden usar cremas que contengan vaselina, glicerina, urea, ácido láctico y lactato de amonio, entre otros. Enseñen a su peque a ponerse la crema cada vez que tenga comezón, le ayuda a la piel y a su desarrollo psicomotor. Un niño que se involucra activamente en el tratamiento de su padecimiento, se recupera más pronto.
  • Usar ropa 100% de algodón. Si quieren usar ropa que no sea de algodón, lo pueden hacer, pero encima de ropa interior que sí sea de algodón.
  • Lavar la ropa con jabón ZOTE blanco.
  • Evitar suavizantes de ropa y cloro.
  • Si acude a clases de natación procurar darle un regaderazo (corto: 5 minutos y con agua tibia) después de la alberca (piscina) para retirar el cloro.
  • Usar protector solar, después de los 6 meses de edad, a las 8 AM-12 PM-2PM-4PM; aunque no esté directamente bajo el rayo del sol. Ahora, seamos realistas. Aplicar tantas veces el bloqueador solar, tal y como lo recomiendan los dermatólogos pediatras es un tantito difícil, pero eso no significa que nos rindamos y no lo apliquemos ni una sola vez.

Si pese a estas medidas, la piel de nuestro peque no mejora, continúa con mucha comezón o se le agregó una infección es momento de visitar a nuestro pediatra. Él determinará si es preciso acudir con el dermatólogo pediatra.

¡Cuidado con las cremas!

La indicación de una crema no es cualquier cosa. Muchas veces nos llegan a consulta niños con la piel muy lastimada, quienes fueron medicados con cremas que contenían esteroides. Estas cremas son una maravilla, pero sabiéndolas utilizar, es decir, con el conocimiento de cuándo y por cuánto tiempo aplicarlas. Algunos ejemplos de cremas con esteroides son cuadriderm, barmicil y triderm, pero hay muchas en el mercado. Y se preguntarán ¿por qué tanto lío con estas cremas? Lo que sucede,  es que las cremas con esteroides mejoran la piel muy rápido, pero generan un tipo de “adicción”, de tal manera que, cuando se suspenden vuelven a aparecer las lesiones. Y volvemos a aplicar la crema con la re-aparición de las lesiones al suspenderla, creando un círculo vicioso en donde la piel de nuestro retoño no es la única afectada. ¿Por qué? Porque recuerden que la piel es el órgano con mayor superficie de nuestro cuerpo y todo lo que nos untamos, pasa en mayor o menor medida, a la sangre. Sobre todo si lo aplicamos en el área del pañal y por tiempo prolongado. Ya en la sangre, pueden causar todos los efectos adversos de los esteroides tomados por la boca. Entonces, por más que se las recete la tía, la abuelita o algún médico, tengan la precaución de consultar a su pediatra de confianza y al dermatólogo pediatra. Las cremas con esteroides bien utilizadas son muy útiles y excelentes… pero recuerden: ¡bien empleadas!

Hay un grupo de cremas que se conocen en el mundo médico como inhibidores de la calcineurina (pimecrolimus y tacrolimus), siendo sus nombres comerciales Elidel o Traderma. Muchas veces nos metemos a internet para investigar efectos adversos y si buscan estos, ¡bueno! casi que le saldrá un tercer ojo a su nene. ¡Pero no! Esos efectos adversos son reportes aislados que la compañía farmacéutica tiene la obligación de incluir en la información del producto. Pero en el día a día, estas cremas son opciones seguras y buenísimas, claro, bajo supervisión médica.

La clave, queridos lectores, es nunca aplicarle productos médicos o de origen desconocido o dudoso J a sus retoños sin antes consultarlo con su pediatra.

Cuando una roncha habla de más…

… es una roncha soplona, es decir, una roncha que nos está alertando que el problema del niño no solo se encuentra en su piel sino que tiene un trasfondo alérgico. Las alergias alimentarias, como la alergia a la proteína de la leche de vaca, entre otras, se manifiesta en ocasiones, a través de la piel. De esta manera, tenemos a un peque que ya recibió todo el tratamiento habido y por haber, sin gran mejoría. Ante esto, debemos sospechar de una alergia a algo… la mayoría de las veces, alimentaria. He aquí, nuevamente la importancia de hacer un equipo de trabajo entre el pediatra y los sub-especialistas pediátricos: alergólogos, gastroenterólogos y dermatólogos.

Entonces, padres de familia, ojo avizor: si notan que algún alimento o cualquier otra circunstancia, como el pelo de gato, por ejemplo, hace que broten ronchitas en la piel de su peque, anótenlo (¡la memoria es débil!) y coméntenlo con su pediatra.

Espero que esta nota les haya sido de utilidad y esperamos sus comentarios y dudas. Agradecemos el apoyo del Dr. André Morales, dermatólogo pediatra.

¡Hasta la próxima!

 
 

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