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¿Cuándo debo iniciar a mi bebé en la alimentación con sólidos?

11 Nov

La respuesta a esta pregunta se hace de manera personalizada, es decir, varía en cada niño. Aunque la recomendación es nunca antes de las 17 semanas de vida, sino alrededor de las 26 semanas de edad; existen otras consideraciones que, en términos generales, se cumplen cuando nuestro peque tiene 6 meses. Recuerden que no es una competencia ni tenemos por qué apresurar su iniciación al mundo de la comida.

El momento ideal está determinado por varios  factores:

  • Peso. Aunque nuestro bebé tenga 6 meses de edad, si no pesa 6 kg o más, no debemos iniciar la alimentación complementaria o ablactación. Su ritmo de crecimiento y maduración es más lento y seguramente, su cuerpo no está listo todavía para los sólidos.
  • Maduración. Así como es evidente que nuestros hijos adquieren nuevas habilidades día a día, los órganos internos también maduran poco a poco. ¡Así no lo veamos! Ahora, echemos un vistazo al interior físico de nuestros retoños…

Páncreas. Para absorber los alimentos, tenemos unas proteínas llamadas enzimas que nos ayudan a digerir los alimentos. Los bebés cuentan con enzimas presentes en la boca y en la leche materna, que les permite absorber bien la grasa de la leche. Por esta razón, la leche humana se absorbe mejor que las fórmulas. Antes de los 6 meses de edad, nuestros peques no producen suficientes enzimas en el páncreas. Por eso, no sugerimos iniciar alimentos de manera temprana.

Intestino. Al momento en el que introducimos alimentos sólidos, exponemos el intestino de nuestro peque a nuevas proteínas y a cambios en la flora gastrointestinal. Antes de los 3 primeros meses de vida, nuestros hijos no están listos para tales cambios, y los ponemos en riesgo de padecer enfermedades gastrointestinales y alergias alimentarias.

Riñón. A los 6 meses, la capacidad de filtración renal es del 50%. Si ofrecemos un alto contenido de proteínas y solutos, como los presentes en los alimentos sólidos, le daremos más trabajo del que puede soportar, comprometiendo su función.

Sistema nervioso (neurológico). Cuando un bebé está listo para realizar una transición segura de la leche hacia la alimentación complementaria, muestra señales en su desarrollo neurológico.

–          Se sienta con ayuda o apoyoprobaditas bebe

–          Sostiene bien la cabeza cuando se le coloca boca abajo

–          Se interesa por tu comida (el típico “se le antoja la comida”)

–          Saca la lengua cuando tocamos sus labios con una cuchara

–          Intencionadamente lleva juguetes y/o sus manos a la boca.

En adición a todas las razones anteriores, es importante recordar que después de los 6 meses de vida, la leche materna no cubre los requerimientos necesarios para un adecuado crecimiento y desarrollo. Las reservas de hierro y zinc se agotan, poniendo a los bebos en riesgo de anemia, un pobre desarrollo neurológico y los hace más susceptibles a diarreas. Tampoco vale la pena introducir alimentos antes de los 6 meses, sobretodo porque se ha observado en varios estudios, que aquellos bebés que fueron alimentados exclusivamente al seno materno durante los 6 primeros meses de vida versus 4 meses, presentaron menos infecciones gastrointestinales y en segundo término, respiratorias. Entonces, ni tanto que queme al santo, ni tampoco que no lo alumbre.

Si tu bebé recibió tanto leche materna como fórmula o solamente fórmula, no pasa nada. Lo preferible siempre es dar pecho y pocas son las indicaciones para suspenderlo, como señalaremos en un próximo Chiqui-Tip. Dar pecho es decisión de cada mamá. Dar o no dar, no nos hace mejor o peor madre. No hay calificaciones. Muchas veces la presión de querer alimentar a nuestro hijo con leche materna limita su producción. Entonces, mamis… ¡reeelax! Recuerden que entre más se peguen su bebé más leche tendrán. La producción de leche pasa por varias etapas, y generamos leche madura a partir de las 3 semanas de vida de nuestros bebos. También cabe mencionar que, la naturaleza es sabia y cuando nuestros hijos necesitan más leche, la piden más seguido para que nuestro cuerpo produzca más. Esto sucede, por ejemplo, a los 3 meses. Entonces, está bien pegártelo con mayor frecuencia para darte oportunidad de generar más leche. Luego, regresarás a la rutina de horarios.

La alimentación complementaria es justamente eso: complementaria a la leche materna o fórmula. No es necesario suspender el pecho a los 6 meses; podemos continuarlo el tiempo que queramos siempre y cuando complementemos con alimentos sólidos y ofrezcamos leche de continuación (etapa 2).

En seguida, algunos Chiqui-Tips para lograr una transición exitosa y feliz del pecho al biberón:

  • Preséntale el biberón a tu bebé cuando esté tranquilo y no tan hambriento: “Biberón, bebé. Bebé, biberón”. Dales chance que sean amigos. Si tu bebé está ansioso, la primera vez no será muy placentera para nadie.
  • Primero, deja que tu bebé tome tantita leche materna. Después, ofrécele el biberón cuando todavía tenga hambre. Si lo rechaza, regresa al pecho e intenta en la siguiente toma.
  • Vale la pena hacer los cambios de día, cuando el bebé está de buen humor y no tan cansado ni tan hambriento. Gradualmente, irás ocupando más horarios, hasta que finalmente, ¡conquistes la noche!
  • Algunos niños aceptan mejor el biberón si quien se lo ofrece es alguien diferente a la mamá…digamos, el papá. Además, es una excelente oportunidad para que participe en esta etapa tan bonita, ofreciendo no solo leche, sino también amor y apoyo.
  • Procuren no dar el pecho como chupón, es decir, para calmar a nuestro retoño. Esa conducta dificultará la transición.
  • No permitas que tu nene se quede dormido mientras toma pecho. Si observas que está somnoliento mientras lo alimentas, pásalo a su cunita para que solito se duerma.

Como todas las transiciones, y más ésta, tendremos sentimientos encontrados y nos costará dejar el pecho. A fin de cuentas, es una experiencia única y tan cercana a nuestros hijos, que no vale la pena correr. Recuerden que dejar de dar pecho, no romperá los lazos de amor y cercanía creados entres ustedes.

Como en todo, cada bebé es diferente. Algunos se adaptan rápidamente al biberón. Otros, en cambio, tardan más tiempo. La clave es tener paciencia y calma. Como diría Teresa de Jesús: “la paciencia todo lo alcanza”… que debería ser patrona de los padres, ¡sobretodo de menores de 2 años!

En la siguiente Chiqui-Nota pondremos manos a la obra con la ablactación. ¡Nos leemos pronto!

 

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