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¡A mi bebé no le gusta la comida!

15 Nov

Cuando un bebé escupe la comida no es porque no le gusta o ya no quiere más. Lo que está haciendo es explorar con su lengua la nueva textura y sabor. Hasta ese momento, lo único que había probado en su vida era leche. Iniciarse en el mundo de los sólidos es, en verdad, ¡toda una experiencia! Diferentes sabores, nuevas texturas y por si fuera poco, aprender a usar diferentes músculos para comer. Me imagino que los bebés pensarán “¡todo era tan fácil! lo único que tenía que hacer era succionar”. La experiencia de comer sólidos ofrece a nuestros hijos un nuevo horizonte con miles de posibilidades; una maravillosa oportunidad de explorar un vasto universo.

Es importante aprender a identificar si nuestro retoño quiere seguir comiendo o no. Esto con la intención de que el momento de la alimentación sea placentero y no el suplicio de terminarse todo el plato. Recuerden que nuestros cachorros humanos son sabios y regulan, sin ningún problema, la cantidad que deben comer. Entonces, ¡no los fuercen a comer!

Señales para identificar si tiene hambre o está satisfecho.

Si tiene hambre:

  • Sonreirá y abrirá su boca en anticipación de recibir el alimento
  • Estará atento de nuestros movimientos, pero sobre todo, de los movimientos de la cuchara
  • Su cuerpo se inclinará hacia quien lo alimenta
  • Estirará su mano en dirección a la cuchara, la comida o la mano de quien lo alimenta

Si está satisfecho:

  • Moverá la cabeza y/o el cuerpo lejos de la cuchara
  • Se distraerá fácilmente
  • Empujará la mano de quien lo alimenta lejos de si
  • Cerrará la boca impidiendo la entrada de más alimento
  • Se mostrará molesto e irritable

También es cierto que, hay sabores que pueden no gustarle en lo absoluto. Los rechazarán con señales similares a las de saciedad. Pero para llegar a esa conclusión, debemos ofrecerle el alimento de 10 a 15 veces, en diferentes ocasiones. No lo obliguemos. Nuestra tarea es ofrecer el alimento. Muy seguramente, cuando menos nos demos cuenta, la curiosidad le ganará a nuestro pequeño y probará el alimento.

A veces, cambiar de textura hace el alimento más deleitable. Otras, una presentación más colorida o creativa de los alimentos los hace deseables al paladar. Finalmente, el amor nace de la vista.

Aprender a conocer y respetar las señales de apetito o saciedad, así como las preferencias alimentarias de nuestro retoño, harán placentero el momento de comer.

¡Buen provecho!

 
 

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